Por ahora es sólo una idea, una necesidad y un alarde. Pero me gustaría escribir alguna cosa que me inquiete y compartirla.
Y algunos atrevidos versos.

viernes, 25 de diciembre de 2015


AUTORITARIA NAVIDAD

Somos los argentinos, todavía, profundamente autoritarios.

 Lo es el gobierno que recién comienza, con unas medidas inconstitucionales que si bien generaron críticas, no lo pusieron en ningún apuro.  La rapidez y contundencia le juegan a favor.   Otras medidas, si bien legales, son también profundamente autoritarias por lo sectorial de su efecto. 

Venimos de un gobierno, el kirchnerista, que si bien fue democrático y popular en muchas y necesarias medidas también fue profundamente autoritario bajo la superficie. 

Me resulta curioso que el anterior gobierno de centro (kirchnerista) haya sido muy cuidadoso de lo democrático y constitucional en las formas aunque por debajo haya tenido actitudes autoritarias (siempre justificadas por la ideología y las buenas intenciones populares) y que el actual gobierno de derecha  transgreda la constitución, las leyes democráticas y la legalidad sin ningún rubor, pero llenando esas formas autoritarias con un lenguaje cuasi populista de contención de todos los sectores. 

El todos y todas de Cristina se transformó en una llamada de felicidad y alegría para todos.

En Néstor y Cristina hubo autoridad, que es otra cosa, para impulsar al país a una renovación y creación de impresionantes avances.  Pero también hubo autoritarismo y nos jugó en contra. 
En cuanto al gobierno de Macri no tengo por ahora nada que me indique nada bueno, sobre todo porque no hay nada nuevo en sus medidas, salvo en la velocidad con que por decreto deshizo leyes que tardaron años en promulgarse. 

Ya sé, ya sé.  El gobierno de Néstor y Cristina no fue de centro (yo creo que sí, en un difícil y no siempre logrado equilibrio) y el gobierno de Macri no es de derecha (me sigue asombrando que la palabra los ofenda). Y la Tierra es redonda, pero el Universo no sabemos.

Para un autoritario no hay nada como negar la propia esencia. 

La navidad es el recomienzo eterno, pero siempre renovado, a ver si los argentinos nos renovamos y vamos hacia un pensamiento más amoroso y autocrítico.  Las dos cosas van juntas.

Y cuidado, hay quienes hacen de nuestro autoritarismo  una profesión de fe y están sonriendo.


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