AUTORITARIA NAVIDAD
Somos los argentinos, todavía, profundamente autoritarios.
Lo es el gobierno que
recién comienza, con unas medidas inconstitucionales que si bien generaron
críticas, no lo pusieron en ningún apuro.
La rapidez y contundencia le juegan a favor. Otras medidas, si bien legales, son también
profundamente autoritarias por lo sectorial de su efecto.
Venimos de un gobierno, el kirchnerista, que si bien fue
democrático y popular en muchas y necesarias medidas también fue profundamente
autoritario bajo la superficie.
Me resulta curioso que el anterior gobierno de centro (kirchnerista)
haya sido muy cuidadoso de lo democrático y constitucional en las formas aunque
por debajo haya tenido actitudes autoritarias (siempre justificadas por la
ideología y las buenas intenciones populares) y que el actual gobierno de
derecha transgreda la constitución, las
leyes democráticas y la legalidad sin ningún rubor, pero llenando esas formas
autoritarias con un lenguaje cuasi populista de contención de todos los
sectores.
El todos y todas de Cristina se transformó en una llamada de
felicidad y alegría para todos.
En Néstor y Cristina hubo autoridad, que es otra cosa, para
impulsar al país a una renovación y creación de impresionantes avances. Pero también hubo autoritarismo y nos jugó en contra.
En cuanto al gobierno de Macri no tengo por
ahora nada que me indique nada bueno, sobre todo porque no hay nada nuevo en sus
medidas, salvo en la velocidad con que por decreto deshizo leyes que tardaron
años en promulgarse.
Ya sé, ya sé. El
gobierno de Néstor y Cristina no fue de centro (yo creo que sí, en un difícil y
no siempre logrado equilibrio) y el gobierno de Macri no es de derecha (me
sigue asombrando que la palabra los ofenda). Y la Tierra es redonda, pero el Universo no sabemos.
Para un autoritario no hay nada como negar la propia
esencia.
La navidad es el recomienzo eterno, pero siempre renovado, a
ver si los argentinos nos renovamos y vamos hacia un pensamiento más amoroso y
autocrítico. Las dos cosas van juntas.
Y cuidado, hay quienes hacen de nuestro autoritarismo una
profesión de fe y están sonriendo.
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